Una extranjera en Perú: 5 consejos de viaje

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En Perú pasé tres meses increíbles, conociendo destinos fascinantes y aprendiendo sobre los riesgos y las recompensas de vivir este tipo de experiencias sola. La travesía comenzó en Guayaquil – Ecuador, donde tomé un bus directo a Lima por más de 25 horas.

En Perú pasé tres meses increíbles, conociendo destinos fascinantes y aprendiendo sobre los riesgos y las recompensas de vivir este tipo de experiencias sola. La travesía comenzó en Guayaquil – Ecuador, donde tomé un bus directo a Lima por más de 25 horas. 

Después vino Cusco y el Valle Sagrado por más de dos meses, Llachón y el Titicaca, Arequipa y de nuevo a casa. Cuando regrese a ese maravilloso país hay cosas que haré igual y otras diferente, así que para quienes están planificando un viaje, estos son mis consejos:

1. Rueda menos y vuela más

Entiendo que muchas y muchos soñamos con andar por América Latina con una gran mochila a la espalda, viajando en buses, pidiendo aventones y acumulando historias para contar en reuniones, pero la realidad es que demasiadas horas sentada es muy dañino para la espalda y los riñones y no muy seguro si eres una mujer viajando sola. Afortunadamente, Perú me trató con mucho respeto, pero debí haber tomado más de un vuelo (el único fue de Lima a Cusco) y evitarme la incomodidad de “dormir” escuchando los disparos y frases cursis de las ridículas películas de acción que los buses ponen hasta medianoche, o los ronquidos de los pasajeros vecinos, o el fastidio de no poder ir al baño cuando yo quería porque no era muy acogedor que se diga. Si tienen tiempo para planificar, busquen en internet vuelos baratos en Perú con anticipación y así podrán moverse más tranquilamente y aprovechar mejor los días.

2. Hospédate en hostales de viajeros, pero no sigas todos sus consejos

En Perú está muy de moda esto de los hostales modernos, artísticos y con muy buenos servicios, a precios cómodos y asequibles para mochileros. Mi recomendación es que si viajas sola (o solo) procures ir a estos sitios, ya que son seguros y puedes conocer gente de todo el mundo con quien incluso podrás hacer algunos paseos. Además, tienes internet garantizado, generalmente una cocina de uso común donde puedes preparar tus alimentos y ahorrarte un buen tanto diario, y el ambiente suele ser relajado.

Lo que no recomiendo es seguir los pasos de las y los viajeros que te encuentres en estos lugares. La principal razón es que suelen viajar con su Lonely Planet en el bolsillo y todos siguen ciegamente sus rutas y consejos, por lo que generalmente los grupos se juntan para hacer planes o terminan encontrándose a lo largo del viaje y su contacto con las personas locales es prácticamente nulo. Y si no compartes con la gente y no conoces su cultura, difícilmente habrás tenido un viaje completo. 

3. Visita las plazas de mercado donde sea de vayas

Este es uno de los placeres más grandes que pude disfrutar durante mi viaje. Casi todos los sitios turísticos de Perú cuentan con plazas de mercado llenas de cultura, alegría, color y alimentos naturales sorprendentemente raros y apetitosos. Llega temprano, desayuna un jugo de frutas con bizcocho (toma en cuenta que tu vaso será rellenado por lo menos dos veces) y camina por cada uno de los pasajes mientras admiras los productos y las dinámicas locales. 

¿Has escuchado que Perú es el país con mayor variedad de tubérculos en el mundo? Pues los mercados son los mejores lugares para comprobarlo. Además, así te encuentres a una altura de más de 3.000mts, encontrarás platos típicos con mariscos, aunque no te recomiendo consumirlos si no estás acostumbrado. Deja los mariscos para Lima y la huancaína o las bebidas de cereales para los pueblos andinos. 

4. No creas todo lo que te dicen, sobre todo si es demasiado místico

Una de las principales razones por la que la gente visita Perú, sobre todo destinos como el Valle Sagrado y la Amazonía, es por el misticismo que rodea a su cultura, su historia y sus prácticas medicinales. Muchos llegan hasta estos lugares esperando vivir experiencias reveladoras con la guía de curanderos y plantas sagradas, pero la mayoría no tiene la noción de lo que esto realmente implica y se dejan encantar por palabras bonitas que se escuchan en las calles como retahílas. No lo hagan, es un riesgo y una falta de respeto. 

Así como van a encontrarse con gente en las calles que les regalarán las sonrisas y amabilidad más sincera del mundo, también tendrán que lidiar con otra que les ofrecerán “increíbles viajes mágicos donde encontrarán a su animal” y bla bla bla. Un verdadero curandero respeta a su planta y respeta el proceso, lo hace porque es mayor y ha aprendido con los años, así que procuren que su ceremonia sea guiada por alguien experimentado, prudente y que les inspire seguridad y confianza. La viajes divertidos son para otras sustancias. 

5. Disfruta de los productos de hoja de coca

Es increíble que de una hoja pequeñita y ovalada que está tan estigmatizada alrededor del mundo, los peruanos preparen los más diversos platos e incluso la procesen para que puedas llevarla a casa a manera de té, harina o pasta. Lo que yo hice durante esos meses fue comprar la hoja seca en los mercados y llevar mate de coca conmigo todo el tiempo en un termo. Algunas veces lo mezclaba con limón y miel, otras lo tomaba simple, y cuando hice grandes esfuerzos físicos, como subir el Huayna Picchu, me puse a pijchar para tener mucha energía (es decir, masticar las constantemente hasta formar una bolita). 

Pero cuando la quería consumir de otras maneras por pura curiosidad o placer, me compraba un brownie de coca que vendían en una pastelería de San Blas (Cusco), galletas e incluso preparé fetuccini de coca con verduras; una delicia. Antes de irte puedes comprar la harina que venden en pequeñas bolsitas y llevarla a casa para hacer aromáticas o preparar postres. La hoja de coca es un alimento muy nutritivo y medicinal para los males de estómago y dolores de cabeza.

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