La danza y música de La Palomita, de los distritos de , y San Cristóbal , provincia de , , fue declarado de la Nación.

De acuerdo a resolución del Ministerio de Cultura, sostiene que esta danza y su música son una expresión del particular acervo musical y dancístico de esta región aymarahablante, que afianza la vigencia de una cultura y cosmovisión aymara y su práctica ancestral de buen vivir.

La Palomita es una danza tradicional de cortejo amoroso, interpretada por jóvenes solteros, en dos ocasiones del calendario católico: las festividades de las  Santísimas Cruces de los mencionados distritos, el 3 de mayo, y la fiesta de San Isidro Labrador, patrón de , el 15 de mayo. Asimismo, forma parte del repertorio de Corpus Christi en el mes de junio.

Un paso importante de la danza y que se repite varias veces, es aquel en que el hombre, imitando las pretensiones de la paloma macho, estira sus brazos a modo de alas y se acerca a la mujer en señal de cortejo.

El vestuario de La Palomita es alegre y colorido, confeccionado localmente con elementos propios del lugar, aunque ha conocido notables cambios desde el siglo anterior.

El vestuario femenino original era el urko o anaco, túnica hecha con una gran manta de lana, sostenida al cuerpo por p’hichis o prendedores de gran tamaño y una wak’a o faja tejida con ricos motivos; bajo el anaco se llevaba una blusa con mangas muy anchas de tela de castilla. 

Actualmente las mujeres usan faldas tipo pollera, hechas de bayeta o más recientemente, de pana, color rojo o guinda y sujetadas a la cintura con colorida y larga faja tejida con diversos motivos.

La música de La Palomita sigue las constantes de la música de esta región de : el charango, conocido como guitarrilla, como instrumento protagónico interpretado en grupo antes que como solista.

La música sigue el ritmo de ¾ que se ha encontrado también en otras manifestaciones de música tradicional de la zona.

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