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Festividad Niños Callaocarpino y Jacobo Illanes ya es Patrimonio Cultural de la Nación

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El Ministerio de Cultura declaró como Patrimonio Cultural de la Nación a la Festividad en honor a los Niños Callaocarpino y Jacobo Illanes del distrito, provincia y región de Huancavelica, por ser una expresión de fe y religiosidad que da testimonio de los complejos procesos históricos de interacción entre población indígena y africana ocurridos en la zona.

Mediante una resolución viceministerial publicada el lunes 21 de diciembre en el Diario Oficial El Peruano, se establece que esta celebración cultural constituye al mismo tiempo en un mecanismo de renovación de la memoria colectiva y afirmación de la identidad huancavelicana.

En los considerandos de la norma se da cuenta que cada año, entre el 30 de diciembre y el 2 de enero, la celebración de la Festividad en honor a los Niños Callaocarpino y Jacobo Illanes congrega a devotos y residentes de la ciudad de Huancavelica y la Comunidad Campesina de Santa Bárbara, quienes se trasladan al antiguo pueblo de Chaccllatacana en las cercanías de la antigua mina de mercurio de Santa Bárbara para expresar su devoción a ambas imágenes y recibir el año nuevo.

Para explicar los orígenes de la fiesta el expediente se remite a dos relatos recogidos por Sergio Quijada Jara. En el primero, dos pastorcitos indígenas pastaban ovejas en el valle de Callaocarpa, donde conocen a un niño resplandeciente y divino acompañado de un niño morenito con los que se quedan jugando hasta la tarde, sin percatarse que dos ovejas han sido atrapadas por los zorros.

Los pastorcitos se ponen tristes por la pérdida, pero el niño resplandeciente tomó un poco de arcilla y la convirtió en ovejas, consolándolos, para luego desaparecer. Días después aparece su imagen cerca de la casa del fundo Chaccllatacana, motivando a los pobladores de la zona a construir una capilla y festejar cada 1 de enero.

En el segundo relato se describe a una familia Llanes de Yanacancha, lugar situado en Callaocarpa, anexo de Santa Bárbara, que criaba a un niño morenito. Un día, mientras este pastaba las ovejas en la zona de Huarajopata, se le acercó un niño deslumbrante al que llamó “pucanito” y que lo invitó a jugar, haciéndose amigos. En la víspera de año nuevo los padres del morenito siguieron a su hijo, pero al darse cuenta de esto, el niño pucanito escapó. Tras esto apareció una paloma que se posó en el cerro Callaocarpa, convirtiéndose en imagen del Niño pucanito.

Los padres contaron lo acontecido a los demás comuneros quienes al día siguiente se dirigieron al lugar con un sacerdote para llevar la imagen a Chaccllatacana. Estando cerca de Santa Bárbara el niño volvió a aparecer y el morenito salió corriendo para darle un abrazo, pero al hacerlo ambos se convirtieron en piedra.

El expediente también recoge testimonios de integrantes de la cuadrilla de negritos que acompaña a las imágenes durante la festividad, y que tienen rasgos en común con los anteriores relatos. Todos mencionan a dos niños, un pastor morenito llamado Jacobo Illanes y un niño rubio y blanco llamado Callaocarpino, si bien solo en algunos se indica que ambos se convierten en piedra.

Pero destaca una versión local en la que se cuenta que ambos aparecieron un día, cargados de joyas, jugando en la pampa de Chaccllatacana. Esto generó curiosidad entre la gente sobre su origen y quiénes eran sus padres, pero al hacerles preguntas los niños simplemente se alejaban, hasta que un día desaparecieron. Ante el asombro, alguien construyó dos imágenes dándoles los nombres de Jacobo Illanes y Niño Callaocarpino.

Imágenes

Acerca de las imágenes de ambos Niños, la del Niño Callaocarpino representa al niño Jesús mientras que la de Jacobo Illanes simboliza al esclavo de la época colonial que se encargaba de hacer el pastoreo . El cuerpo de ambas imágenes está elaborado en maguey recubierto con pasta en la superficie, y en el caso del Niño Callaocarpino, cuenta con ojos de vidrio.

Esta imagen va vestida con un traje muy decorado con blondas y bordados con motivos florales y religiosos, elaborado por artesanos locales. Las prendas son el traje, el corbatín, una capa, un sombrero de ala ancha y zapatos de cuero.

Lleva además una peluca, un rosario, un buqué, un chicotito y piezas de orfebrería colgadas llamadas milagros. Jacobo Illanes es vestido de acuerdo a lo que dispone el autor, quien obsequia el traje que puede ser el de un doctor, un estudiante, un chopcca, entre otros motivos.

Sin embargo, suele lleva una camisa y saco, pantalón, rosario, zapatos, y un protector o sombrero.

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