Cerrar

Ceremonia de la Porciúncula ya es Patrimonio Cultural de la Nación

lima

La Porciúncula

La tradicional ceremonia de la Porcíuncula que cada año se realiza en el Convento de los Descalzos del distrito limeño del Rímac, es ahora parte del Patrimonio Cultural de la Nación, por ser una expresión de los valores de comunión y solidaridad entre sus diversos participantes, siguiendo los principios que animaron al fundador de la orden Franciscana.

La resolución que declarada como Patrimonio Cultural de la Nación publicada en las Normas Legales del diario oficial El Peruano, agrega que es una tradición vinculada desde sus inicio a la historia y cultura de uno de los distritos más antiguos de la ciudad capital, así como una de sus más emblemáticas instituciones religiosas.

La Porciúncula

La Porciúncula es una ceremonia religiosa instaurada por el cristianismo en el siglo XIII, producto de la actividad pastoral iniciada por Francisco de Asís en su ciudad natal, en la región de Umbría, Italia y difundida por la orden franciscana tras la llegada de los españoles al continente americano, convirtiéndose Lima en la capital del Virreynato español y de la actividad pastoral en la región.

La ceremonia de la Porciúncula fue reproducida por los frailes del Convento de los Descalzos del Rímac fundado en 1595 como el Convento de Recolección Nuestra Señora de los Ángeles.

Pronto la Porciúncula se convirtió en una de las más concurridas, tanto por la población de escasos recursos como por la pudiente y con el tiempo sirvió de marco para diversos actos públicos como la entrega de donaciones en muestra de caridad y desprendimiento a la parroquia de los Descalzos.

La ceremonia era seguida con tal devoción por los fieles que no salían de templo ni para comer. A las 9 de la mañana se inician las confesiones de los asistentes, y a las 11 de la mañana se inicia, con una misa, el jubileo propiamente dicho.

Los fieles, que han confesado sus pecados, escuchan la misa inaugural del Obispo de Lima seguida del acto litúrgico del Perdón de las Indulgencias que les librará de toda mancha espiritual.

Al mediodía, tras finalizar el acto, se bendice al puchero preparado y a quienes se hayan dado cita para recibir y compartir este alimento, superando largamente las dos mil personas en conjunto.

La feligresía presente recibe la comunión y consuma el perdón de los pecados. El alimento es entonces repartido, y quienes lo consumen agradecen a Dios y al convento tanto por haberles concedido un plato de comida como el consuelo espiritual del perdón divino.

El puchero es una sopa muy consistente que ha sido preparada con diversos tipos de carnes y con muchas verduras, todas ellas donadas por manos caritativas para que sirvan de alimento a los más necesitados y a todos los que asistan al acto de indulgencia.

scroll to top