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Danza Negritos | Foto: MDM

La Danza Negritos de Marcas del distrito de Marcas, provincia de Acobamba, departamento de Huancavelica, fue declarado por el Ministerio de Cultura como Patrimonio Cultural de la Nación por constituir una manifestación de la devoción que la población de Marcas profesa al Niño Dios, en el día que se celebra su nacimiento.

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La norma también precisa que la danza expresa la memoria histórica de los vínculos económicos y culturakles que han entrelazados al distrito y sus centros poblados con la región costera, confiriéndole a la danza un carácter peculiar y distinguible que le ha otorgado un importante papel como vehículo de identidad local.

Los Negritos

Las danzas conocidas como negritos, con su multitud de variantes, forman parte de un género de danza muy difundido en la región andina, en el que coinciden motivos de fuentes muy diversas y que podríamos resumir en dos órdenes. El primero es la presencia de pobladores de origen africano, que llegaron con la implantación del régimen colonial en calidad de mano de obra esclava. El segundo derivaría de la difusión de danzas españolas en las que se representaba al musulmán de piel oscura, ya sea como infiel enemigo o como converso, caracterizado con trajes lujosos y en ocasiones con máscaras de expresiones feroces, como las danzas de moros y cristianos y las de turcos.

En el caso de los Negritos de Marcas, es claro que el referente es el contacto con población afrodescendiente, por la relación histórica de la región con las haciendas costeñas en lo que son actualmente el sur de la región Lima y el norte de la región Ica, cuando el corregimiento de Huancavelica, cuya administración giró alrededor de la explotación del yacimiento minero de Santa Bárbara, fue no solo el centro de explotación de la mano de obra nativa por el sistema de mita, sino también el polo de un movimiento comercial a través de las redes de arrieros y sus recuas de acémilas.

En Acobamba, y en concreto en el distrito de Marcas, esta representación está marcada por la presencia de arrieros a quienes la tradición oral describe como de origen afrodescendiente, y que llevaban a esta región productos como vino cachina, aguardiente y frutas a lomo de mulas y caballos. En esta trayectoria hacían varios descansos en el camino, siendo uno de estos sitios el anexo de Chontas dentro del actual distrito de Marcas, donde eran bien recibidos por los lugareños con comida, bebida y música.

Entre sus tradiciones de Marcas, a través de los años, destaca la fiesta en honor al Niño Jesús, protagonizada por el cuerpo de bailarines conocido como Negritos. La Navidad en el distrito se celebra del 24 al 27 de diciembre.

La danza

Los negritos como cuerpo de danza están organizados en una jerarquía de personajes encabezados por los rasos mayores, primero, segundo, tercero y cuarto, dos guardias mayores y el conjunto de negros.

Los rasos mayores coordinan la secuencia de los temas de música y los pasos de baile, valiéndose para el caso de una matraca o salsaka muy sonora. La vestimenta base del raso mayor consiste en un camisón y una falda blancos, adornada ésta con una cinta multicolor, pantalón negro de vestir, una máscara de cuero negro o a veces blanco, con barba de pellejo del mismo color y ojos de vidrio, llamada qara uya, un sombrero o chuku de paño rígido profusamente decorado con bordados, espejos, flecos y cintas, y coronado con un voluminoso arreglo de plumas teñidas de colores llamadas quriqinti.

En las manos lleva quñimaki o guantes de lana de colores, un pañuelo o makaypicha en la mano derecha y siqu o zapatos negros.

Los guardias mayores, que son el guardia mayor y el guardia mayor segundo, velan por la disciplina del grupo y la calidad de la ejecución musical. Dan fuertes voces de mando para el paso de una tonada a otra y el cambio de paso respectivo. Se caracterizan como los demás por el mismo tipo de máscara de cuero, pero en cambio visten con una camisa blanca, un pantalón de montar, igualmente blanco con aplicaciones en los costados, corbata, chumpi o cinturón adornado con cintas, espejillos y flecos dorados, un saco igualmente decorado, con dos espejos cosidos en la parte delantera y uno más grande en la espalda, orlados con bordados y blondas, guantes tejidos de lana de colores, una manga de tela con hileras de campanillas o chanraras plateadas a la altura de las pantorrillas, borceguíes negros de montar con espuelas, en la mano un chicote, látigo de cuero con mango de madera, y llevan al hombro una vinajera y un bolso de cuero.

El sombrero es llamado macora, de paja tejida con el ala delantera levantada, con el profuso plumaje de rigor y un número igualmente copioso de cintas o lapicho de colores, incluyendo la bicolor peruana, cayendo por la espalda.

El cuerpo de negritos lleva también una máscara de cuero con ojos de vidrio, y un atuendo en términos generales similar al de los guardias mayores, pero sin espuelas, vinajera ni boso de cuero. Portan en cambio el mismo tipo de látigo. En medio de su desempeño, estos negritos se entregan a toda una serie de bromas con el público, por lo que son conocidos también como traviesos.

Todos los integrantes llevan además como accesorio un tramo de manguera que les permita tomar la chicha y las bebidas que se les ofrezca, dado que están prohibidos de quitarse la máscara durante la fiesta sin autorización expresa del raso mayor.

La música

La música de la danza Negritos de Marcas es interpretada por un trío de instrumentos, siendo el violín el que interpreta las tonadas, con la apoyatura rítmica de una tarola, tambor pequeño que hace el redoble, y un bombo de sonoridad más grave, que marca el compás. Este conjunto acompaña al conjunto de negritos en toda su coreografía, así como también las actividades de los mayordomos, como las visitas formales y convites.

Este trío interpreta una serie de tonadas navideñas, acompañando todos las presentaciones de los negritos, como el yaykumuna, para la entrada; mallichi, para la instalación de la imagen del Niño Dios; atipanakuy, para el acto de loa; yupaychana, para el de veneración; quyquna chakina para el día de Pascua, yaykumuna, para el pasacalle, kichkana o reto de subida al cerro, el Jesús riksina o lectura en voz alta de la historia del niño Jesús, iskaymanta o paso doble, marinera, mikuna o convido, karamusa para el avío o despedida, entre otras, haciendo un total de veinte tonadas distintas

El canto

Un elemento particular de la danza Negritos de Marcas son los cantos en quechua entonados por el conjunto de bailarines, que aluden por un lado al trabajo en las haciendas costeras en las que se cultivaba algodón, cañas y vides, bajo un régimen que se describe como opresivo, por las frecuentes menciones al maltrato simbolizado por el uso del látigo, proclamando además su liberación de tal explotación.

Junto con estos cantos, están los versos dedicados al Niño Cristo nacido en Belén, razón de su partida hacia la sierra a rendirle tributo con su danza y su canto como negritos. Las canciones también aluden a los pasajes bíblicos de la Anunciación y la adoración de los pastores, y por otro lado al paisaje local, como los cantos a la flora o fauna.

Entonces, el desarrollo de la fiesta del Niño Jesús en Marcas muestra la fuerza de los vínculos comunales a través de una serie de compromisos y juramentos rituales, dentro de lo cual destaca la participación del cuerpo de negritos, que exige como condiciones no solamente el buen conocimiento de las canciones, los pasos de baile y la tradición narrada sobre la historia de Jesús, sino una participación activa a lo largo de siete años en que se asumen con rigor sus papeles respectivos.

La Resolución Ministerial Nº 000137-2021-VMPCIC/MC que declara como Patrimonio Cultural de la Nación a la Danza Negritos de Marcas fue publicado el 11 de junio de 2021 en las Normas Legales del diario oficial El Peruano.