El Ministerio de Cultura declaró como Patrimonio Cultural de la Nación a las danzas Saraquenas y Novenantes, del distrito de Santiago de Pupuja, provincia de Azángaro, departamento de Puno, por ser clara expresión de una forma de vida estrechamente vinculada a la naturaleza, por conservar prácticas rituales de origen ancestral andino como de origen europeo, y por dar cuenta de la fuerza creativa de los pobladores de Santiago de Pupuja, todo lo cual hace de estas danzas un elemento central de la identidad local.

Los pobladores de Santiago de Pupuja realizan estas danzas cada año, los días 14, 15 y 16 de setiembre, en la fiesta del Señor de Exaltación, imagen muy venerada que también es conocida en la zona como “Dios de las alturas”.

Si bien estas danzas tienen algunas diferencias en cuanto a su vestuario, el ritmo del baile, la música y los cantos, ambas comparten una misma historia sobre su origen.

El vestuario

El vestuario tanto de Novenantes como de Saraquenas, elaborado en la zona, forma parte del arte tradicional del distrito, donde sobresalen los bordados tradicionales de la zona que representan las flores de los cultivos, principalmente de la papa. Los bailarines se encargan de elaborar su vestuario y otras veces algún artesano en la zona se los elabora.

En el caso de los Novenantes, el vestuario para los hombres consiste en un sombrero de copa alta de lana de oveja y adornado con algunas plumas de animales de la región como la parihuana; un turbante que se fija al sombrero y debajo de este va un chullo tejido; un chaleco negro de lana de oveja adornado con pequeños espejos de estrellas en la parte del pecho y una manta que cubre la espalda de la cual cuelgan cintas de variados colores; debajo de este chaleco visten una camisa blanca de manga larga. En la parte inferior del cuerpo visten pantalón azul marino o negro sobre el cual se colocan una pollera o faldón blanco de paño ceñido a la cintura y abierto hacia delante. Como accesorio portan una chuspa, o bolsa tejida de lana, en la cual llevan hojas de coca y aguardiente de caña para ser usados en el challakuy, y un zambo chuspa que es una chuspa pequeña de cuero negro adornada con botoncitos de colores. En la muñeca izquierda se sujetan una campanilla y en la muñeca derecha un pequeño chicote adornado con cintas de colores, llamado también látigo o palqa. Antiguamente bailaban descalzos, pero hoy en día usan zapatos.

El vestuario para las mujeres que bailan Novenantes consiste en un sombrero; un camisón largo de tela o lana de oveja; una camisa color guinda; cuatro o cinco faldas de diversos colores con ribetes bordados encima de las cuales lucen una pollera negra; llevan también una chaqueta negra con bordados de colores; un chuko o mantón negro con bordados en los extremos; dos llicllas o mantas tejidas, una para abrigar la espalda y otra para usar como atado en la espalda. Como accesorio, lucen un cántaro de arcilla con aguardiente o chicha que llevan en la mano.

Con respecto a los trajes de los hombres que bailan Saraquenas, estos llevan un sombrero cubierto de plumaje de parihuanas teñido de colores y que va sostenido por unos cintillos llamados huarcuñas; en el cuello lucen rosarios blancos; visten dos o más polleras o faldones blancos; de sus hombros caen dos franjas de paños rojos que van ceñidos a la altura de la cintura; llevan también una chuspa y un zambo chuspa de la misma forma que los Novenantes; usan dos tirantes tejidos adornados con espejos en forma de estrellas; un chullo tejido; un pañolón que les cubre la espalda; un látigo en una muñeca y van tocando su qenacho.

Las mujeres, por otro lado, usan un sombrero o montera de lana cuya copa es más baja que la del sombrero del hombre; cuatro o cinco pequeñas faldas de bayeta de colores negro, guinda o verde y adornadas con ribetes bordados; una pollera negra de bayeta plisada; una chaqueta bordada con hilos de colores y adornada con perlas y prendedores o tipanas; un chumpi o faja para sujetar las faldas y la pollera; una camisa de color guinda; un chuko o mantón negro de bayeta con bordados en los extremos. Llevan además una lliclla fina llamada pitay lliclla o cumpi que sirve como atado para llevar y otra lliclla para abrigar la espalda, sujeta con tupus, prendedores de plata conocidos también con el nombre de tipanas; lucen zapatos cerrados y, como accesorio, portan un cántaro de arcilla en la mano con aguardiente o chicha.

Resolución fue publicada este domingo 02 de noviembre en el Boletín de Nomas Legales del Diario El Peruano.

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