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Danza Llameritos de Cantería de Puno es declarado Patrimonio Cultural de la Nación

lampa

Llameritos de Cantería

El declaró a la danza Llameritos de Cantería, de la comunidad campesina de Cantería, del distrito de , , departamento de , por ser una expresión original y compleja en la que se representa la ganadería tradicional de camélidos de la comunidad.

La Resolución Viceministerial Nº 000167-2020-VMPCIC/MC, resuelve además que la expresión se reproduce a través de una coreografía, vestimenta y música particulares con una visión del espacio andino y de la relación del poblador con su medio, constituyéndose hoy como una manifestación cultural representativa de la comunidad campesina de Cantería.

La danza

La danza Llameritos de Cantería es una representación danzada del pastoreo de llamas en las alturas, y de las actividades asociadas a ésta, como el cuidado de las llamas ante animales depredadores, la trasquila y el hilado de la lana. El cuerpo principal está conformado por la cuadrilla de las parejas de pastores jóvenes dedicados al cuidado del ganado, acompañados por figuras que representan a los mayores de edad en una serie de labores atribuidas y a los animales depredadores que amenazan al ganado. El cuerpo principal de los llameritos es un conjunto formado por parejas de jóvenes de ambos sexos que, en compleja coreografía, representan a los pastores en una danza de cortejo, como es propio de las danzas del tiempo del carnaval, tiempo en que se da la marcación del ganado en Cantería. Junto a ellos hay una serie de personajes que representan a la población de mayor edad en distintas labores, y a los animales depredadores de las alturas.

Sobre el traje de todos los participantes este es hecho principalmente de bayeta. El varón lleva una almilla o camisa con mangas de puño, de bayeta blanca, un pantalón de bayeta negra, una faja o chumpi tejida de lana multicolor que remata en cordones para sujetar el pantalón, una lliklla multicolor de diseño listado, un manto llevado en bandolera en forma de atado o p´itay, el choqollo o montera, una honda o waraka, y en especial un oskollo, cuerpo disecado de gato montés, muy decorado con soguillas de lana multicolor, campanillas y poros, originalmente usados como cantimplora para agua. También llevan dos o más chuspas, taleguillas para la coca, tejidas con motivos diversos y que rematan en numerosas borlas. La mujer lleva una almilla en forma de una blusa o saco de uso femenino, un conjunto de polleras sobre las cuales luce una pollera de bayeta rojo lacre. El resto del atuendo es similar al del varón: una faja o chumpi de lana multicolor que remata en cordones para sujetar la falda, una lliklla de diseño listado, el choqollo o montera, una honda o waraka, campanillas y el cuerpo disecado y decorado de un oskollo o gato montés. El choqollo es una montera con la copa en tres puntas, una atrás, una en el medio y otra adelante, de tela llana y sin bordados, azul con un borde de color naranja para varones, y verde con borde de color rosado para mujeres, y tres borlas de tela sobre la copa. Esta vestimenta de la cuadrilla de llameritos llama la atención debido a que, aparte de las diferencias básicas entre varones y mujeres, consta de los mismos elementos para ambos sexos.

En la danza acompañan a la cuadrilla dos tipos de personajes, el primero de los cuales representa a los pastores de mayor edad. A este grupo pertenece el viejo, las viejas y el jefe mayor. El viejo es el pastor anciano que conduce a una llama dócil, encabezando el paso del conjunto, y que porta un traje similar a los llameritos varones, cubierto en cambio por un poncho de lana, sobre el cual lleva la lliklla. Este personaje conduce a una llama, llamada sacari, muy adornada con flecos de lana roja, con riendas de cinta roja y blanca, llevando un quepi o atado al lomo con poros o calabazas y adornado con banderas bicolores y objetos de metal plateado, y en el cuello se le adorna con chuspas de lana multicolor y campanillas. Las viejas representan a pastoras de mayor edad que hilan lana, y su vestimenta es el traje de fiesta local, el cual consta de un rebozo, un saco negro adornado con encajes y cintas bicolores blanco y rojo o azul, una pollera negra que llega a los tobillos y que cubre una serie de polleras multicolores, una lliklla simple o con bordes decorados, sobre la cual lleva otra lliklla de diseño listado similar al resto del conjunto, con la cual carga a una wawa o bebé, representado por una muñeca, una montera negra, una honda de lana, y en particular una phuska con la que hila lana mientras danza.

Por último, el jefe o viejo mayor, dirige al conjunto indicando a viva voz el cambio de un paso a otro de la coreografía. Este personaje viste un saco rojo y pantalón blanco de bayeta, un sombrero de paja o de lana de oveja, una waraka u honda, un poro en la mano derecha y una chuspa multicolor. Es el único personaje que no lleva lliklla y que va descalzo. Como en otras danzas de llameros, este personaje es también llamado hañacho, nombre que se suele dar a la llama macho que encabeza a la manada. El segundo grupo de personajes representa a los animales perjudiciales del ganado: el puma, el zorro y el cóndor, cuyos personajes visten con almilla blanca y pantalón de un color característico, negro o gris jaspeado para el puma, amarillo para el zorro y negro para el cóndor, el rostro cubierto por unos pasamontañas de lana, y ch’aques o calzado cerrado de cuero de llama. El puma y el zorro llevan sobre los hombros la piel disecada de los animales que representan, y el cóndor plumas negras del ave, o un ave disecada llevada sobre los hombros. Hay que acotar que, los animales disecados usados en esta danza son piezas heredadas de sus anteriores cultores y actualmente no se realiza actividad alguna para cazar a estas especies.

Sobre la música esta es interpretada por un conjunto conformado por un número variable de pinkillos, tambores de agua o tarolas, bombos y triángulos. El pinkillo es una flauta de pico, hecha de caña, de seis orificios frontales y uno en el anverso, con canal de insuflación y con la embocadura cortada en bisel en el extremo proximal del tubo. La apoyatura rítmica la constituyen dos membranófonos, el llamado tambor de agua, tarola de banda de cuerpo metálico, y un bombo de gran tamaño, ambos de fabricación externa, y un idiófono, el triángulo o chinisco, hecho de una barra de metal doblado, tañido con el golpe de otra varilla de metal. Los músicos lucen una vestimenta similar, en términos generales, a la del conjunto de danza.

En lo que se refiere a la coreografía de Llameritos de Cantería esta consta de cuatro partes. Se inicia con un pasacalle, con el cuerpo de llameritos avanzando en zigzag al trote con pasos cortos, alternadamente suaves y bruscos, más enérgicos de parte de los varones, que hacen referencia al paso de los pastores llevando a sus rebaños en los accidentados caminos de altura. Se dice igualmente que este paso deriva de la necesidad de los pastores de darse calor mientras bajan de las alturas para huir del intenso frío. En este pasacalle, varones y mujeres llevan sus warakas haciendo girar ambos extremos en sendas manos. Siguen dos mudanzas o pasos de baile, siendo el primero el cruce de manos entre varones y mujeres, y el segundo el trenzado de hondas entre dos parejas de bailarines. Una parte muy relevante de la danza se da alrededor del “llipi”, palo de madera de cerca de 4 metros de alto, sostenido verticalmente sobre el suelo por uno o dos hombres, que remata en su parte superior en una plataforma sobre la cual hay un receptáculo en forma de vaso o copa, sobre el cual están a su vez uno o más cuerpos disecados de ajoyas, aves de las lagunas de altura. Del perímetro de la plataforma penden a modo de cortina una pieza de tela celeste y numerosas cintas multicolores de lana de gran longitud. Estas cintas son cogidas por los llameritos, que forman un círculo alrededor del llipi, alternando varones y mujeres, bailando a su alrededor para trenzar las cintas, creando con ello un extenso tejido concéntrico con diseño de rombos, llamados “cocos” en la textilería local. Sin dejar de bailar, los danzantes hacen el mismo recorrido en sentido inverso, para deshacer el trenzado con la misma disciplina con la que fue hecho. Los demás personajes, como el viejo, las viejas y los animales depredadores, bailan alrededor del cuerpo de los llameritos con sus respectivos atributos.

La danza Llameritos de Cantería, con su caracterización de personajes y su organizada coreografía, desciende de una de las tradiciones dancísticas más antiguas de la región andina, cuyo fin es la propiciación de la ganadería de camélidos y el homenaje a los cerros patronos, protectores del ganado, para constituirse en una expresión representativa de la comunidad campesina de Cantería, participando en festividades religiosas de importancia como la festividad de la Virgen Inmaculada Concepción de María de la provincia de Lampa, y la de la Virgen de la Candelaria de Puno, aparte de diversas actividades culturales de la región. Esta danza, que mantiene su carácter rural originario y su particular estética, coreografía y música, es fácilmente distinguible en el rico panorama dancístico del altiplano puneño, y mantiene un complejo simbolismo a varios niveles sobre la labor ganadera, los roles atribuidos por edad y sexo, y la relación entre la población de altura y su medio, como testimonio integral de la importancia de una actividad económica que está en los cimientos de la civilización andina.

La resolución ministerial se publicó el domingo 18 de octubre en la cartilla de normas legales del diario oficial El Peruano.

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